¿Hacia dónde debe progresar la mochila digital?

La mochila digital andaluza se ha convertido en toda una referencia para diferentes sectores de la Comunidad Educativa y uno de los materiales “estrella” en la puesta en funcionamiento del programa Escuela TIC 2.0.

Esto, que en principio podría resultar positivo, dada la repercusión que ha tenido en el desarrollo del proceso de presentación de dicho programa en cada una de las sesiones provinciales celebradas, donde se le ha concedido un tiempo específico para comentar y explicar los recursos y materiales que la mochila aporta, no deja de sorprender en un conjunto, nada despreciable de compañeros y compañeras que apuestan por una propuesta pedagógica decidida en la línea de la aplicación de las herramientas web 2.0, defendiendo la idea de que su uso potencia el tan demandado cambio metodológico en nuestras aulas.

Mientras que en el resto de España se considera un logro y una ventaja considerable respecto al resto lo hecho en Andalucía, aquí nos encontramos ante la contradicción de considerar estos materiales como trasnochados y carentes de toda afinidad con la tan ansiada web 2.0, y es que en nuestra tierra, aunque no lo creamos, tenemos un recorrido efectuado en los últimos años que debemos valorar en su justa medida, sabiendo que en algunas otras comunidades se nos mira con sana envidia por la inversión en medios que se ha dado en nuestros centros y por la iniciativa que el profesorado ha demostrado tener en la elaboración de materiales alternativos y actuales que fomentan el trabajo colaborativo no solo entre maestros y maestras, sino que posibilitan la participación del propio alumnado en sus materiales de aprendizaje.

Echando un vistazo a tal cantidad de propuestas en tantos y tantos centros, la cuestión es clara, ¿se efectuará una revisión de la mochila digital con una versión 2.0 de los materiales que se proponen?

La respuesta no es sencilla y fácilmente podemos caer en extremismos pedagógicos.

Claro que todos/as deseamos llevar esa propuesta a nuestras aulas pero olvidamos ciertos aspectos que hacen que tengamos que optar por un “cambio tranquilo” en este planteamiento.

  1. Los problemas de conectividad que existen en algunos de nuestros centros son un condicionante especialmente severo en la puesta en marcha de la escuela tic 2.0. Pocas herramientas web 2.0 funcionan con estas limitaciones. De ahí que la propuesta deba contemplar páginas y recursos estáticos y sin mucha carga digital.
  2. La formación del profesorado se enfrenta a cuestiones diversas.En algunos aspectos, esta formación es muy ambiciosa, planteando objetivos que son dificilmente alcanzables para un sector de nuestro profesorado mientras que en otros, se queda corta para esa avanzadilla de docentes con experiencia acumulada en el uso de las TIC.
  3. El material ofrecido debe tener el acceso permitido y licencias que faciliten su distribución y reparto por todas las escuelas y hogares. Al mismo tiempo, debe considerarsele como un material graduado en dificultad para poder ser aplicado por los sectores de profesorado menos versados en el uso de las TIC y para los más expertos en ello.

Sin embargo, pienso que debemos ir cediendo espacio a este tipo de propuestas novedosas en cuanto a la utilización de recursos web 2.0 como muestra de las posibilidades reales que nos ofrecen. Seleccionar determinadas propuestas simples en su aplicación pero densas en su contenido pedagógico deben constituir la base de las sucesivas mochilas.