En defensa de la Educación

Seré breve.

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Defiendo a la Educación Pública con todo mi conocimiento, mi fuerza y mi ejemplo.  Creo y estoy de acuerdo en cada una de las razones y principios que se dan en su defensa y en su puesta en valor. Me parecen terribles los recortes que se han diseñado para la educación y adivino una etapa muy dura en los cursos sucesivos en nuestros centros educativos.

Me entristezco cuando veo al colectivo de docentes completamente separado, inmovilizado y dividido (pobrísimo el papel que han jugado los sindicatos en los últimos años)  y me enfurezco cuando veo que  no hemos sabido involucrar (salvo excepciones contadas) a las familias en la defensa de la escuela pública.

Sin embargo, estoy hasta las narices de sectarismos y de no pertenecer a esa casta de docentes  que defienden la escuela pública excluyendo a los que no hemos tenido la suerte de estudiar en un colegio público cuando éramos niños, y por tanto debemos estar algo así como marcados por esta mala suerte. Yo no soy tan purasangre.

Yo no señores, yo estudié en la concertada en un momento social e histórico en el que mis padres se dejaron la piel para poder darme lo que ellos creyeron que era lo mejor y de lo que no estoy en absoluto insatisfecho. Es más, muy orgulloso y agradecido.

Ahora soy docente en la escuela pública y me esfuerzo al máximo (sin necesidad de regalitos ni premios a la calidad) por defender  los servicios públicos relacionados con la educación con lo que creo que debe ser nuestra mejor aportación, nuestro ejemplo diario y nuestra entrega a cada uno de los chavales y chavalas con los que trabajo, y no solo defiendo la educación  sino también los de otros muchos sectores como la sanidad, los transportes, la justicia… que no hay que olvidar que no son un lujo, son una conquista social que debemos conservar y potenciar.

Me duele y me avergüenza que compañeras y compañeros maestras y maestros se pongan la camiseta verde en defensa de la educación pública porque les afecta sus bolsillos y condiciones de trabajo y sin embargo en su vida diaria asisten a consultas privadas de medicina y se sirven de la sanidad en clínicas particulares para ellos sus familias, pero claro, la sanidad es una cosa seria y no es para andar jugando con ella,  ¿no?

¿Qué mensaje transmitimos? ¿Qué ejemplo estamos dando? ¿Qué le podemos decir a una familia que apuesta por la educación privada ante la pública? ¿Cómo reaccionar ante la privatización de servicios si nosotros somos usuarios de ellos?

Yo sigo teniendo mi estupenda y magnífica seguridad social, cosa extraña en el colectivo que apuesta por empresas médicas como adeslas, assisa, sanitas,… (que hacen negocio con nuestra salud) y otros tinglados sanitarios concertados (¡vaya, ya salió la palabra maldita!) que nos evitan la molestia de usar un servicio sanitario público.

Debo de andar muy equivocado, si, seguro que esto de la sanidad no es así como me lo veo y hay causas más que justificadas para que esto ocurra, porque de lo contrario, esto sería un contrasentido.

Qué mal llevo esto de las incongruencias.

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2 thoughts on “En defensa de la Educación

  1. Totalmente de acuerdo. Yo estudié el BUP en un Instituto público, pero hice la EGB en un concertado.
    Podríamos crear un movimiento mucho más eficaz: Mis hijos estudian y se curan en la pública. Hic Rodhus, hic salta.
    Un abrazo.

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