Sistemas educativos


Enseñanza activa 1979

Encuentro esta foto aquí y me doy cuenta de nuevo que la solución sigue estando a nuestro alcance. Hace años que está inventada.

Intentaré explicar lo que para mi son varias necesidades de nuestro sistema educativo. Por supuesto, son eso,… ideas muy personales que como cualquier docente vengo masticando desde hace varios cursos, fruto de la experiencia inmediata de la realidad escolar, de mi realidad escolar. Se trata de eso, de intentar dar respuesta y arreglar una parte del mundo. Una parte de mi mundo.

1. Para hablar de un modelo inclusivo de tratamiento que posibilite la adecuada atención a la diversidad, soy partidario de que todo el profesorado de infantil, primaria y secundaria tenga la capacitación necesaria para poder hacerlo. De lo que somos los docentes especialistas, deberíamos serlo, es de ofrecer la correcta atención educativa que el alumnado requiere. Si no, ¿de qué somos profesionales? ¿A qué nos dedicamos? ¿Podría decir un médico a su paciente que no lo atiende porque está enfermo? Trastornos por déficit de atención, dificultades de aprendizaje, discalculias, disortografías… deben ser atendidas por maestros y maestras de manera ordinaria. Las discapacidades deben ser atendidas con apoyo del especialista. Explico esto con un poco más detalle aquí.

2. Es indispensable una reducción drástica de la ratio que posibilite una correcta atención individualizada. Un número viable sería doce alumnos/as por aula-docente. Totalidad del tiempo de dedicación docente al grupo de la persona que ejerce la tutoría. Eliminación en gran parte de las especialidades al menos en educación primaria. Los docentes deben ser maestros y maestras integrales. Tener por tanto, la suficiente (correcta) formación didáctica en plástica, en música, en educación física (entendida como hábitos saludables, lo que incluye la alimentación y el ejercicio) en matemáticas y en cualquier área de atribución docente.

El alumnado con necesidades educativas especiales por presentar discapacidad intelectual, motórica o sensorial, debe ser atendido en el aula ordinaria siempre que sea posible. Tener alumnado con estas características en el grupo implica contar con un segundo maestro en el aula inmediatamente con la consecuente disminución de la proporción maestro-alumnado en cada aula. Por cierto, la atención de estos profesionales no debe ir dirigida a un solo alumno en el grupo. No se trata de uno para uno y el otro para el resto, se trata de responsabilidad compartida sobre el grupo.

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3. Integración de los hábitos de comida y aseo en la educación infantil y primaria. El objetivo de la educación no puede ser la transmisión de contenidos. Si es verdad que nuestro objetivo es la educación integral del sujeto se entiende que estos aspectos deben tratarse en la escuela. El comedor no debe ser un extra que se da en los centros acogidos al plan de apertura. Los comedores deben integrarse en todos los centros e integrarse en el currículum. Los docentes debemos compartir este tiempo con los alumnos y alumnas.

4. La educación debe ser bilingüe. Sin excepción. La administración educativa debe apostar por el bilingüísmo más allá de la escuela. Ofrecer películas, documentales, dibujos animados y todo tipo de programas sin doblar es una necesidad.  Esto lo debemos aprender de otros países que subtitulan, pero no doblan, lo que hace que se eduque el oído en otros idiomas. La inmersión es el único camino. Esto conlleva la desaparición de las clases de inglés como tal, para pasar a impregnar todo el currículum de una manera natural.

5. Reducción drástica de la burocracia y papeleo que ocupa a los equipos directivos y docentes en la actualidad. En su caso, asignación de estas tareas al personal de administración que debe existir en cada centro el tiempo considerado necesario para poder responder a esta tarea. Los docentes deben dedicarse a la docencia.

6. Exigencia de calidad y compromiso de formación del docente. Establecer un plan de formación estable que delimite las habilidades que debe tener todo profesional de la educación es vital. Todo docente debe completar esta formación en los plazos fijados. Esto debe ser una característica inherente a la función docente.

Formación en TIC, primeros auxilios, cocina, programas de estimulación cognitiva, seguridad personal, vial y laboral, bilingüísmo, dinámicas de grupos, reeducación de la conducta o comportamiento… son aspectos de una formación básica del docente.

7. Asignación de los equipos de orientación educativa a cada centro para realizar actuaciones de evaluación, asesoramiento y orientación al docente realmente de manera efectiva. En estos equipos deben contarse elementos como especialistas en audición y lenguaje, personal médico, psicomotricistas,…

8. Un currículum verdaderamente flexible que se organice en torno a proyectos de trabajo y tareas. La profundización del trabajo por competencias básicas es la única posibilidad de éxito. Ejercicios, actividades, tareas y proyectos deben tener una finalidad concreta y contextualizada. La metodología de trabajo debe estar dirigida al aprendizaje de  experiencias y técnicas de trabajo cooperativo y en red.  Es necesario apostar por la autonomía pedagógica de cada centro que organizará su trabajo en función a su alumnado, sus recursos materiales y estructurales y sus proyectos educativos.

9. Eliminación de los planes y proyectos con carácter voluntario. Si los planes son buenos, debemos extenderlos a todos los centros. No se entiende, por ejemplo,  que si el proyecto bilingüe es un factor de calidad, no se aplique en todos los centros ni a todo el alumnado. La única explicación es económica. La inversión en este campo es algo obvio.

10. Aplicar el sentido común. Escuchar e implicar a las familias en la educación es una cuestión primordial en un sistema educativo de calidad. Escuchar a los docentes y favorecer la colaboración entre diferentes docentes de diferentes centros. Potenciar los proyectos de investigación e innovación educativa facilitando la movilidad del profesorado implicado en cada proyecto.

Y si fuese posible, eliminar los macrocentros (sobretodo en ESO) donde el chavalerío de 12 años se pierde cuando accede a una nueva etapa educativa. Y ya puestos, que a ESO se accediese a los catorce años, tras ocho de primaria. Si, ya sé,… esto último es volver atrás, pero es que creo que fue una medida equivocada. Pregunten a cualquier madre o padre de un chico o chica de esta edad.

Se quedan en el tintero algunas propuestas más. Se me van los ojos detrás del vídeo (ver 8´54´´) donde los alumnos y alumnas recogen sus clases y comedores y limpian dependencias del centro que han usado previamente. Seguro que con tu ayuda podré hacer una segunda parte de este post.

Gracias a Manuel Jesús Fernández me hago con este vídeo que recoge una experiencia educativa que puede contribuir.

Fuentes originales de las imágenes: 
http://www.flickr.com/photos/nationaalarchief/3922571378/
Image: ‘Andamio
http://www.flickr.com/photos/62518311@N00/70146499
Found on flickrcc.net
 
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