El Toti

Fernando era mi cuñado. Fernandillo, el Toti, murió de un ataque al corazón el 25 de julio, día de Santiago y su día libre, en su casa de El Puerto de Santa María tras ser tratado por los servicios de urgencias que acudieron a socorrerlo. Fernando era taxista. Un enamorado de todo lo gaditano, aficionado al fútbol, socio del Cádiz. Disfrutaba con las cosas sencillas, con la familia, con una buena mesa y con un rato de conversación. No fumaba ni bebía. Tenía 55 años.

Cuando llegamos a su casa ya todo había pasado prácticamente y los servicios de urgencia habían hecho lo que pudieron por salvar la vida de Fernando. Un trabajo excepcional y rápido, apenas tardaron cinco o diez minutos en llegar desde el aviso.

El problema comenzaba en ese momento, cuando este equipo médico se marcha del domicilio sin dejar un certificado de defunción firmado para que los servicios funerarios pudieran trasladar el cuerpo hacia el tanatorio de Cádiz. Los empleados del servicio funerario comienzan una peregrinación por los centros médicos de El Puerto en busca de un médico (en principio su doctora de cabecera, que ha terminado su jornada laboral y ya no está en el centro de salud correspondiente) que firme este certificado y se encuentran siempre con la misma respuesta, quien tiene que firmar es el último doctor o doctora que ha visto al fallecido, algo desde mi punto de vista, lógico. Nadie asume la responsabilidad de la firma aun conociendo el caso.

El equipo médico que atendió a Fernando es un equipo que se dedica, fundamentalmente, al traslado de pacientes y en ese momento se encuentra a más de 80 kilómetros, en Algeciras, realizando un transporte y se calcula que volverán en unas cuatro horas. Mientras tanto, mi cuñado en el suelo, con una toalla encima esperando una firma.

Ante la situación que se nos presenta, más de siete horas esperando, decido acudir a la sede donde se supone que debe volver la ambulancia después del traslado y llamar al 061 para pedir explicaciones. Me atienden y me dicen que el equipo médico que atendió a mi cuñado es un equipo al que se tuvo que acudir de manera “alternativa” ya que todas las ambulancias del 061 estaban ocupadas en el momento del aviso (lo que es una muestra evidente de la escasez de medios)  y que al no dedicarse a este tipo de urgencias de manera habitual, palabras del coordinador del caso del 061, no llevan el documento para expedir el certificado. Si, eso mismo, así como lo oyen.

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Una vez que llegan a sede, y sorprendidos por nuestra presencia allí, la doctora firma el certificado gracias a que las personas del servicio funerario disponen de algunos impresos y no sin antes comentarnos que es un favor que están haciendo ya que según ellos, no es su obligación hacerlo. Tras más de ocho horas en el suelo, los servicios funerarios pueden por fin hacerse cargo del cuerpo y dar curso a todo el proceso posterior.

Como diría Fernando, !Esto es Cádiz!

Y así todo.

 

Posdata:

La historia podría ser la base de una película de Almodovar. Ahí lo dejo.

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Redescubrir Praga.

Hace mas de veinte años que tuvimos la oportunidad de visitar la capital de la República Checa. Entonces la protagonista fue la nieve y la baja temperatura. Esta vez, con un clima más adecuado para poder pasearla, la hemos conocido mejor, redescubriendo lugares y asombrándonos con su evolución. La ciudad mantiene un encanto especial y es imposible hacer una relación de espacios, monumentos, edificios y lugares en los que fijarse sin dejarse algo. Praga está construida en torno al río Moldava, que la divide en dos, lo que hace que sea una ciudad donde los puentes tienen un protagonismo evidente. El más conocido, el puente de Carlos, donde se concentra el turista, lugar de reunión y de encuentro de músicos, artistas, visitantes…

En Praga conviven elementos de su historia con elementos de vanguardia. Es un contraste continuo entre sus torres más emblemáticas y las esculturas más provocativas.

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Una visita que no debes perderte es la que te llevará a descubrir la ciudad de Karlovy Vary, una ciudad negocio a base de un balneario que ofrece curas para todo tipo de dolencias, cremas de belleza, licores, obleas… y donde la gente bebe de sus aguas termales de las numerosas fuentes. Es una ciudad que recibe a muchísimo turista/paciente ruso, lo que ha hecho que su pequeño aeropuerto mantenga una línea directa con vuelos a Moscú.

Es una ciudad dividida en dos, por una parte la ciudad balnerio, construida en torno al cuidado de pacientes de toda Europa, y por otra, la ciudad industrial, donde residen los locales, más de 55.000.

La pega: Praga se está convirtiendo en un parque temático con la ciudad de Praga como fondo. En algunos momentos da la sensación (por las calles del centro) que te vas a encontrar con los personajes Disney para hacerte una foto. Llega un momento en que no puede gestionar toda la avalancha de basura que genera y eso estropea su encanto.

La solución: huir de las masas, escaparte a los inmensos parques y jardines donde el residente pasea y disfruta de fuentes, de verdes llanos, de árboles inmensos y de iglesias y torres alucinantes.

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Fotos: Sara García Mera. 

Más info:

Viaje a Cantabria.

Recomendable, muy recomendable por sus paisajes, por la amabilidad de la gente, por los edificios y monumentos, por el clima…

Hemos disfrutado de un viaje por diferentes lugares de España. Tengo que decir que me ha sorprendido gratamente la ausencia de complejos de las ciudades y pueblos castellanos y cántabros con la omnipresente bandera constitucional en todos los lugares emblemáticos de cada zona así como en viviendas particulares. Es un placer reencontrarse con la normalidad.

Un viaje encantador por la cantidad de rincones preciosos como Mérida, donde solemos hacer una parada siempre que circulamos por la Autovía de la Plata, la impresionante Salamanca, paseo indispensable por una de las ciudades más bellas del mundo, la preciosa Santillana del Mar, la zona de Reinosa, (venimos bien cargados de pantortillas y sobaos pasiegos), el complejo puente romano, donde nos hemos alojado,  la estación de esquí de Alto Campoo, el nacimiento del Río Ebro,  una maravilla, y la mismísima Santander, que nos ha recordado bastante a Cádiz, una ciudad que mira a su bahía y al Cantábrico.

En Santander no te puedes perder muchas cosas, pero si vas con perros, como era nuestro caso, un paseo por la pequeña península donde se sitúa el Palacio de la Magdalena es una decisión perfecta. Puedes llevar bocadillos y bebidas y pasar un día magnífico tanto en los jardines abiertos al público como en sus diminutas playas. La chavalería se junta para saltar del espigón del embarcadero y las vistas, al norte, son espectaculares.

Aprovechamos la vuelta para comer en  Segovia, tras la parada forzosa en Cuellar (la ciudad donde se dieron los primeros encierros de España) por un problema en los neumáticos.  La bajada con la ciudad al frente es impactante, el Alcazar, la Catedral  y el conjunto arquitectónico te llaman la atención y claro, siendo gaditanos, tapeamos el la cervecería 100 montaditos, junto al famosísimo y poco explotado acueducto romano. Pienso que si Segovia estuviese en Italia sería la cuidad más visitada del mundo, nos vendemos poco y mal. Tras la comida bajamos a Ávila y enfilamos las carreteras nacionales que nos llevan de nuevo a la Autovía de la Plata. Un trayecto muy largo, pero lleno de maravillas a cada paso.

 

En el debe, la imposibilidad de visitar ciudades como Plasencia, Cáceres, detenernos en pueblecitos como Piedrahita, hubiéramos necesitado cien días más de viaje. España es impresionante.

Otra cosita, poder circular por autovías de toda España, de punta a punta y que seamos los gaditanos los que tenemos que pagar peaje por salir de nuestra provincia vía Sevilla, gracias al jugoso negocio que representa para unos pocos, es algo que no puede mantenerse ni un solo día más.

Fotos: Sara García Mera. 

Más…

Oposiciones docentes y planes de apoyo.

La atención a la diversidad del alumnado que encontramos en nuestros centros docentes públicos es el verdadero caballo de batalla del sistema educativo. Más allá de la innovación, de la investigación, del bilingüismo o plurilingüismo y del uso de las TIC o TAC, el problema fundamental con el que tenemos que enfrentarnos los docentes es el tratamiento del alumnado que presenta necesidades específicas de apoyo educativo, en ambientes inclusivos y con propuestas didácticas que permitan englobar a toda la chavalería en su realización con diferentes niveles de adaptación.

Hace ya mucho tiempo que teóricamente hemos pasado a la fase de la integración y posteriormente a la de la inclusión. Son significativos los avances producidos ya en el año 1978 tras la aparición del informe Warnock y de la aparición de las órdenes sobre la atención a la diversidad de 2008, (consolidado 2016). Incluso han aparecido recientemente, (08/03/2017) unas macroinstrucciones que delimitan los protocolos de acceso a la valoración e informe psicopedagógico y al tratamiento educativo mediante la aplicación de medidas generales y específicas de AD.

Pero la realidad es que este planteamiento sigue siendo un fracaso. Muy pocos son los centros donde se trabaja de manera inclusiva y donde la atención a la diversidad es llevada a cabo por uno o dos docentes que asumen esa responsabilidad, obviandose la idea de que la diversidad nos afecta a todos y necesita de nuestra implicación. ¿Cuántos docentes conocen estas instrucciones, vitales para el desarrollo de su trabajo diario? ¿Cuántos docentes trabajan de una manera específica los bloques de contenidos de lengua y matemáticas para permitir el tratamiento de la atención a la diversidad? ¿Cuantos organizan tareas competenciales que posibiliten el trabajo cooperativo y colaborativo? Y respecto a los especialistas de Educación Especial, ¿cuántas adaptaciones son efectivas, prácticas y realistas?

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La formación inicial del docente es fundamental, pero que los tribunales de oposiciones no sean capaces de exigir a los opositores que presenten planes inclusivos con adaptaciones de las unidades didácticas propias del aula ordinaria, es algo terrible. Es que ni siquiera ellos entienden que las unidades pertenecen al grupo donde se integran los chavales NEAE y exigen propuestas aisladas haciendo oídos sordos a lo que la propia convocatoria de oposiciones dice. (ver art. 8.1.2)

Un plan de apoyo es un documento donde hay expresadas unas medidas de atención a la diversidad generales y específicas, donde los PTs son un componente más, no el único, y donde ojalá no hiciéramos falta, porque sería señal de que la diversidad es atendida con normalidad donde verdaderamente  hay que hacerlo, en las aulas ordinarias. No se trata de hacer desaparecer al alumnado con fuertes limitaciones, para eso son necesarios los especialistas y las ubicaciones en aulas específicas y centros de educación especial, pero poco favor hacemos a la inclusión cuando trabajamos de manera paralela sin apenas coordinación entre docentes con alumnado con posibilidades reales de integración.

Los docentes deberíamos ser especialistas en el tratamiento de la diversidad, porque si no es así, ¿de qué se supone que somos especialistas? ¿En qué consiste nuestro trabajo?


Un poco más de información…


Imagen: pixabay.com CC0. Public Domain.