Protegido: Evaluación de competencias

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Fragmentos pedagógicos (1)

El maestro/a de primaria debe organizar a los alumnos teniendo en cuenta el objetivo que tenga la actividad a realizar porque, según la agrupación, se desarrolla un tipo de aprendizaje u otro. Teniendo en cuenta que partimos de grupos heterogéneos y diversos, los agrupamientos pueden ser:

  • Trabajo destinado a todo el grupo, dirigido por el docente:  Suele hacerse con el grupo de nivel o aula. Generalmente, el alumnado no tiene autonomía para realizar la tarea. Esta es dirigida por el profesor que da las explicaciones del tema, las consignas para realizar un trabajo, y dirige también las conversaciones que se mantienen en el aula, si es que las hay, los materiales y los recursos que se deben emplear para solventar las cuestiones planteadas.

  • Tarea de grupo en este tipo de agrupamiento, todo el grupo-clase realiza una tarea en común en la que pueden desarrollar su iniciativa, creatividad y tomar decisiones. Por ejemplo una actividad que se engloba en este grupo sería la construcción de un mural (en papel continuo) entre todo el alumnado.

  • Pequeño grupo:  en este caso, el docente dividirá la clase en grupos de 4, 5 ó 6 alumnos. Entre ellos y de manera cooperativa, se han de repartir responsabilidades, cargos, decisiones sobre cómo realizarán la actividad y cómo la ejecutarán. Ideal para trabajar en el segundo ciclo de Educación infantil. El trabajo por rincones se englobaría dentro de esta categoría. El trabajo en parejas es una versión reducida del trabajo en pequeño grupo.

  • IndividualEl profesor propone una tarea igual para todos los alumnos y cada uno de ellos la desarrolla de forma individual. Suele marcarse un tiempo igual para todos para resolverla y suele esperarse un resultado único. La resolución de un listado de problemas o de ejercicios concretos que después se corrigen colectivamente o por parte del docente.

  • PersonalizadaEl profesor propone tareas diferentes para los diferentes alumnos. Cada uno de ellos la lleva a cabo de forma individual. No se marca un ritmo de resolución, ni un tiempo homogéneo para todos.

matteo-vistocco-240766-unsplash.jpgFoto de Matteo Vistocco en Unsplash

Utilizando un mismo modelo de agrupación, el maestro puede pretender finalidades distintas, de estas metas a alcanzar, depende el carácter de la agrupación.

  • Grupos cooperativos:  consiste en crear grupos heterogéneos agrupando niños de diferentes edades o niños de más o menos la misma edad, pero muy diferentes entre sí. La finalidad del grupo cooperativo es la interacción y la educación en valores de colaboración, ayuda y respeto. Se fundamenta en la no competitividad, y se valora más el resultado final de grupo que las aportaciones y realizaciones personales.

  • Grupos flexibles:  se trata de agrupar niños por su nivel de rendimiento en algún aprendizaje muy concreto como la lectura, el cálculo, la expresión escrita o la resolución de problemas para que el maestro pueda ofrecer una ayuda más eficaz a la hora de enseñar atendiendo de una manera más homogénea de manera puntual. Es importante recordar que sólo se centra en un ámbito de aprendizaje referido a las áreas conocidas tradicionalmente como instrumentales. Los agrupamientos suelen llevarse a cabo en escuelas como mínimo de doble línea y con los alumnos de todo un ciclo mezclados. La finalidad del grupo flexible es que todos los niños puedan progresar desde el nivel en donde se encuentran. el objetivo final es que los alumnos puedan ascender a un grupo en el que los aprendizajes sean más complejos.

Para saber más: Proyecto AMBEZAR II (CEC Junta de Andalucía)

La carrera docente.

La carrera docente. Itinerarios de formación.

julie-thornton-473049-unsplashFoto de Julie Thornton en Unsplash

Cada plan de inversión educativa, cada proyecto, cada programa, cada intento de renovación del sistema, debe contemplar unos puntos de referencia que deben ser evaluados y seguidos desde el inicio del proceso si queremos hacernos una idea real de lo conseguido en cada caso.

Por una parte, la inversión económica, entendida como la adecuada disponibilidad de recursos materiales y personales, de otra, la posibilidad real de llevarse a la práctica en el ámbito escolar, ya que está abocado al fracaso cualquier plan de intervención que exceda nuestras posibilidades si no hay una coordinación de recursos e ideas al respecto con otras administraciones (no solo la educativa) y con un adecuado estudio del contexto social, y por otro, de manera indiscutible, la adecuada formación docente.

Sobre este último aspecto me gustaría hacer algunas consideraciones.

Más allá de la existencia de modelos formativos simultáneos o sucesivos o la coexistencia de ambos en la formación inicial del profesorado y de la importancia de la selección previa, existe una coincidencia generalizada sobre la necesidad de una formación constante que posibilite la actualización profesional que a cualquier docente se le debe exigir. Nadie puede negar que la formación y la profesionalización de nuestra tarea requiere de una revisión, y hay grandes discrepancias tanto en la manera de realizarla como en la manera de valorarla. Es evidente que existe un gran número de docentes que critican el modo en que esta formación se está realizando en la actualidad por considerarla apartada de la realidad, improductiva o insuficiente cuando no inútil y completamente separada del día a día en las aulas.

Muchos han sido los esfuerzos por coordinar esta formación, ahora entramos en el último, que permita realizar procesos de innovación que lleguen a traducirse en una mejora de la calidad de la enseñanza y que efectivamente, hagan que nuestros centros educativos ofrezcan una enseñanza ajustada a las necesidades del siglo XXI, aunque estos intentos han partido de un concepto, desde mi punto de vista, erróneo, que es la voluntariedad y el buenismo de los propios docentes a los que en ningún caso se le han exigido niveles formativos equiparables a la importancia que la educación tiene en nuestros días.

No quisiera ser simplista y achacar el mérito o la culpa de los éxitos y fracasos a un solo sector. Es evidente que la responsabilidad es compartida, aunque me fijaré en lo que el colectivo docente de las etapas obligatorias puede y debe hacer para mejorar su práctica. Evitaré entrar en la consideración de los planes de calidad y otras propuestas evaluadoras cuyo objetivo es establecer clasificaciones y listados de productividad mal entendida e igualar la educación al sistema productivo empresarial. Aquí, todos tenemos una parte importante de responsabilidad en los resultados, tanto en los positivos, que los hay, como en los negativos y la exigencia a la administración educativa debe ser alta. La cuestión no es dónde estamos, sino dónde deberíamos estar y posicionamientos complacientes con lo hecho no ayudan.

Estoy seguro de que la inmensa mayoría de los profesionales de la educación pública están muy lejos de esa angustiosa forma de entender su actividad como la del “funcionario” que ya ha hecho todos los esfuerzos que debía hacer, y que no se preocupa por su formación. Todo el mundo desea mejorar su actividad y por tanto, la realización de un itinerario formativo básico que señale las pautas de formación imprescindibles, para la realización de nuestra práctica docente, se ha convirtiendo en una necesidad. No podemos seguir dejando a criterio personal del docente la formación básica en el uso didáctico de nuevas tecnologías, en la actualización pedagógica, en la programación de tareas y proyectos, en el uso en las aulas de un segundo idioma, en la atención a la diversidad, en el tratamiento específico de dificultades de aprendizaje, en la aplicación de técnicas de trabajo en grupo… esto no es una opción. El camino debe estar marcado claramente con las contribuciones que se consideren necesarias y todos debemos concensuarlo y conocerlo.

Los profesionales de la educación deben ser especialistas en el tratamiento didáctico de la materia y el nivel en el que se trabaja, y no solo, en los contenidos propios de la materia. ¿De que vale ser un experto en química si no sabemos hacer llegar la química a nuestro alumnado? No puede obviarse la necesidad de que los docentes adquieran el dominio de estas capacidades ni sobreentenderse que se tienen asimiladas ni actualizadas.

En esta obra tienen un papel destacado dos actores fundamentales; los centros de profesorado y la inspección educativa. Los primeros deben garantizar una propuesta formativa o diferentes rutas de especialización que permitan ajustarse a las demandas reales del profesorado, conocedores de sus necesidades y de sus circunstancias como profesionales y como componentes de un colectivo, favoreciendo las redes profesionales y evitando el aislamiento de especialistas en cada centro, y en su caso, la inspección educativa debe procurar aterrizar en las aulas de manera continuada. Nunca, ningún informe podrá dar tanta información real como la observación directa, la implicación en las didácticas y la organización de las respuestas educativas.

Pero adentrémonos un poco en los modelos que pueden desarrollarse. ¿Cómo?, ¿cuándo?, ¿en qué podrían consistir estos itinerarios?

  • Tenemos que seguir estudiando y aprendiendo. El objeto de estudio es el quehacer en el aula. Podríamos considerar la posibilidad de realizar años o cursos de formación específica cada cierto tiempo, exigiéndose una base teórica y una práctica, asisitiendo a centros y aulas donde se han venido desarrollando propuestas educativas de éxito, lo que contribuiría a ponerlas en valor, cosa que se demanda tanto por parte de los propios docentes. Esto en sí, es una fuente de autoformación y de evaluación de las propias prácticas seleccionadas. Buscamos el “efecto contagio”.
  • Apostar por ir cumpliendo etapas de formación y acreditarlas en relación a los años de servicio. Así, por ejemplo, un docente debe superar un determinado nivel de idioma extranjero en un momento de su carrera profesional o superar pruebas específicas de dominio de capacidades. Para ello, es imprescindible ofrecer diferentes alternativas e itinerarios compuestos por bloques que el propio docente puede ir seleccionado de acuerdo con sus “exigencias y necesidades didácticas”. Se podría profundizar así en la formación para la función directiva, puestos de asesoría, equipos de apoyo externos… tras la superación de diferentes capacitaciones y selección de cursos y proyectos… El puesto de coordinador pedagógico de los centros (la dirección escolar) es fundamental, verdadero motor de la innovación y la creación de entornos de aprendizaje dinámicos.
  • De acuerdo con la autonomía pedagógica de cada centro, establecimiento de un plan de formación específico que permita ajustar la respuesta educativa y el mantenimiento de una base profesional compuesta por un equipo estable de docentes comprometidos con dicho proyecto.

En resumen, tenemos que acordar establecer, en lo que a los docentes se refiere, un plan de formación que conlleve ascender en la carrera profesional y personal. Estos itinerarios (perfiles) deben garantizar el conocimiento científico indispensable para poder ofrecer al alumnado una respuesta educativa de calidad a la que tiene derecho, ajustada a las necesidades sociales y eso es difícil, muy difícil y requiere de un continuo en nuestra capacitación.

Texto actualizado a partir de la publicación original en ined21.

Mariposas en el estómago.

Vuelvo a tener esa sensación que me hace estar triste por dejarles ir pero por otro lado, vuelvo a ilusionarme con la idea de encontrarme con un nuevo grupo. Vuelvo a pensar en si todo les irá bien, si están preparados para una nueva etapa si no habrá problemas en el tránsito a ESO… y la respuesta que me doy a mi mismo es la misma de todos los años. No, no les irá todo lo bien que espero, no están preparados, no tienen las armas suficientes para enfrentarse a un gran cambio, si hubiera hecho esto, o lo otro, no son autónomos… aunque se que lo serán, lo estarán y conseguirán esas habilidades que se les exigen en tan solo unos meses. Entonces es cuando habrá que preguntarse. Es entonces cuando habrá que hablar con ellos y con sus familias y hacer balance.

Son veintisiete proyectos de futuro y esa es la magia de todo esto, que se caerán, que se estrellarán y que se levantarán, en eso estamos todos los que los queremos y los que deseamos verles mayores y encontrarnos con ellos por la calle, o en las puertas del instituto y que nos cuenten lo que les ocurre, cómo les va, qué asignaturas se les atragantan y cuáles son las que mejor se les dan, quién destaca en el deporte y quién tiene ya noviete.

Esta es la mejor profesión del mundo. Tenemos la suerte de ser partícipes de sus vidas, de conocerlos desde pequeños y de ir siendo testigos de sus logros. Hoy han vuelto al cole para visitarnos en el primer día del nuevo curso. Hoy les he visto tan mayores…

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Imagen: pixabay

Harto de tablitas.

Ya empieza el asedio en redes y blogs educativos en los que se nos ofrecen infinidad de artilugios que pretenden facilitarte la vida; apps, tablas excel, rúbricas… y cómo no, la maravillosa agenda del docente que este año vendrá renovada y actualizada con la última normativa.

Está uno un poquito cansado de que todo se tenga que hacer en educación con herramientas de última generación para comprobar lo que saben nuestros alumnos al instante y recoger datos de respuestas acertadas… ya está bien de cumplimentar tablas insoportables que nadie usa y que si tuviéramos que rellenar  a cada momento no tendríamos tiempo más que para eso. ¿De verdad que las usáis? ¿De verdad que os son útiles? ¿Dónde ha quedado la observación del docente y la apreciación del alumnado según el criterio personal y profesional? Nos estamos convirtiendo en burócratas con tanta equis y con tanta apreciación del grado de cumplimiento de los indicadores de logros.

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El curso pasado, y el anterior, y el anterior… mis compañeros y yo estuvimos trabajando en una formación sobre los indicadores de logros sobre los que basaríamos la evaluación a partir del desglose de cada uno de ellos para identificar los aprendizajes imprescindibles… ¿saben en qué ha quedado todo eso? ¿Se lo imaginan?

Lo peor, el tiempo que le estamos echando a algo en lo que no creemos y de lo que no nos fiamos ni nosotros mismos. Nos mantenemos entretenidos mientras que lo verdaderamente importante, como la pauta que vamos a usar en primero, la selección de unidades o proyectos o la metodología que todo el centro usará para trabajar la ortografía, se queda a expensas de lo que cada uno buenamente pueda o sepa hacer. ¿Para cuando un proyecto de centro que recoja estas cosas y nos deje trabajar en lo que debemos?

Vasa, un fracaso anunciado.

El Vasa, un claro ejemplo de la estupidez humana, una historia repetida mil veces y que podríamos situar en la actualidad, relacionándola con muchos acontecimientos parecidos. Esto me va a tener distraído durante algún tiempo.

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Cuando la política hace que gente que no tiene idea diga lo que hay que hacer.

Para saber más.