Papá, ¿Por qué somos del Atléti?


Había pensado titular esta entrada de manera sugerente con un  “Y qué le voy a hacer si yo”, pero creo que no. No voy a seguir justificandome. Tampoco voy a dar explicaciones de por qué no debería ser simpatizante de un equipo que obtuviera más títulos o que representase a otra región, país, concepto…  Ser atlético es una forma de ver las cosas y la vida, es una manera de entender el éxito y los fracasos.

Mi afición al balonmano me hizo acercarme de niño a ver partidos en los que el equipo dominante por aquél entonces era el Atlético de Madrid. Recuerdo que mi ídolo fue el portero de balonmano Lorenzo Rico. Eso hizo que me aficionara a estos colores. Hoy día estoy orgulloso de ser un aficionado a este equipo. Un equipo  que representa una forma de entender la vida y de enfrentarse a los retos del día a día. Sufrimos, sí, pero hay que ver como disfrutamos cuando se consigue un éxito deportivo.

Imagen: ‘Neptuno
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Imagen: ‘atlético madrid
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Alta y baja cocina

Recopilo en esta entrada algunas recetas que van desde las más sencillas y económicas a las más sofisticadas pertenecientes a la gastronomía gaditana principalmente, aunque no vamos a andarnos ahora con remilgos y a clasificar según origen,…

Si no eres de Cádiz, y vienes a tapear, -tapear, lo que se dice tapear, si comes mucho de cada plato estarás llenándote rápidamente-  te sugiero estos platos:

Papas aliñas.

Imagen: ‘Patatas aliñadas
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Una lección rápida…

Intervención de Pilar Sordo aclarando algunas cosas que no debía hacer falta aclarar.

Interesante vídeo.

Seguro que estamos de acuerdo con la mayoría de las cosas que Pilar Sordo cuenta sobre  los padres y madres de hoy en día. Me lo apunto para ponerlo en alguna que otra reunión con las familias de mi alumnado.

“No le puedo caer bien a mis hijos permanentemente…”

Carta abierta a los padres y madres del Consejo Escolar.

31 de agosto de 2011.

Estimados representantes de los padres y las madres del alumnado en el Consejo Escolar del IES Carlos III, de Prado del Rey, (Cádiz) ;

Esta es una carta de agradecimiento por la disposición al diálogo y trabajo que siempre han mostrado con todos y cada uno de los familiares de los alumnos y alumnas del centro y por la realización de esa tarea en la sombra que es trabajar por todos, aportando cantidad de horas y  de reuniones para procurar que el centro mejore día a día.

Este trabajo implica multitud de sesiones de Consejo Escolar, charlas informativas con las familias del alumnado,  preparación de fiestas, convivencias…  y participación en cantidad de actividades que celebra el centro como todos hemos podido constatar durante este curso pasado.

Seguro que uno de los objetivos de su actividad es aportar un granito de arena para hacer que cada vez más, las familias del alumnado se impliquen en la educación de sus hijos e hijas y se interesen por los asuntos del centro, de forma que todos mejoremos en lo que nos concierne, el rendimiento de nuestra comunidad y por tanto, la calidad de nuestro sistema educativo.

Comprendo que todas estas actividades hayan estado en el primer puesto de sus ocupaciones y por tanto no pudieran durante todo el curso, dar respuesta a la petición de información que una de las familias de una alumna ha hecho al Consejo Escolar,  sobre algunos de los hechos que pudieran haber ocurrido  durante el año escolar y el desarrollo de las clases de primer curso de secundaria, como son (nombro algunos de ellos e incorporo otros de manera más evidente ya que  son tantas las cuestiones que me preocupan que no se ponerles orden…)  el uso inadecuado de los servicios, los cambios de clase, (según tengo entendido en algunas ocasiones el tiempo que ha pasado entre clase y clase ha sido de más de quince minutos…)  las ausencias del profesorado, la increible circunstancia de que cuando un profesor o profesora ha sustituido una clase (repito, de primero de secundaria) se ha negado a dar lo que se tenía programado por no ser  un experto/a en la materia, la agrupación de un número importante de alumnado conflictivo en un aula, los problemas curriculares y de comportamiento dados, la supresión de horas de clase con la excusa de la entrega de notas en días lectivos  y otras circunstancias que sin duda, para ustedes, han estado en un segundo plano frente a la urgente necesidad de realizar un desayuno andaluz, una excursión de final de curso u otras actividades más importantes para la vida del centro.

Agradeciendo su esfuerzo por dar respuesta a esta petición de información, de la que estoy seguro, el director del centro ha procurado siempre que se hiciera lo antes posible, de acuerdo con las aportaciones del resto de personas que componen este Consejo Escolar, se despide este padre de alumna, aprovechando para desearles una feliz entrada de curso y una fructífera colaboración en los siguientes años con el IES, en favor de la participación de padres y madres en la vida del centro.

Benito García Peinado.

Decálogo del maestr@

¡Gracias! Siempre es agradable que alguien se preocupe y trabaje por nuestro colectivo.

Decálogo del profesorado, de Francisco Robles.

El maestro es un adulto, no un colega. Hay que recuperar el papel del profesor como transmisor de valores y conocimientos. Los maestros no son los colegas de los alumnos, sino los adultos que deben conducirlos por la senda del saber y por el camino del respeto a las normas que hacen posible la convivencia. Frente a la ola de infantilismo que nos invade, el profesor aparece ante sus alumnos como la persona adulta que los adolescentes terminarán por imitar, a pesar de que la rebeldía propia de la edad los obligue a enfrentarse con este modelo.

La autoridad del profesor en el aula es un principio básico sin el cual no puede funcionar la educación. No se trata de volver al autoritarismo mal entendido de los tiempos felizmente pasados, cuando la dictadura tenía su reflejo en las aulas. Frente a la ley del péndulo que nos llevaría a ese error, la autoridad de un profesorado que se sienta respaldado por el Estado al que sirve. Ni una agresión, ni un insulto, ni el más mínimo acoso. El profesor es una autoridad en su centro de trabajo, y el Estado debe respaldarlo siempre que cumpla con su deber.

La escuela debe ser un lugar abonado para el mérito, la excelencia y el esfuerzo intelectual. El igualitarismo que recorta las potencialidades de los alumnos mejor dotados debe quedarse en el punto de partida, no en el de llegada. Lo revolucionario es que todos los alumnos tengan las mismas oportunidades independientemente de su procedencia social o familiar. La escuela pública no puede quedarse en un recinto donde se protege al débil con arrumacos pseudopedagógicos. La utopía llegará a la educación cuando en los centros públicos se exija tanto o más que en los privados. Eso, y no otra cosa, es el fundamento de la solidaridad.

El buenismo es malo. El buenismo es la degeneración de la bondad. Los centros escolares deben regirse por unas normas claras y basadas en el sentido común que deberán cumplir todos los alumnos sin distinción de origen, sexo, raza, religión o lugar de nacimiento. Los infractores no serán tratados como víctimas de la sociedad, sino como personas que deben reconducir su conducta a través de sanciones que les hagan ver su error. No hay nada tan malo como el buenismo, aunque suene paradójico. Los centros escolares deben regirse por normas sencillas y castigos que no atenten jamás contra la integridad física ni psíquica del alumno, pero que tampoco los dejen hundidos en la ciénaga de la impunidad. En la escuela se aprenden los derechos y se ejercitan los deberes.

La educación empieza en casa. No podemos caer en el engaño de pensar que la educación es tarea única y exclusiva del profesorado. Los niños y los adolescentes deben ir a su centro escolar desayunados, duchados, peinados, vestidos y educados. Los padres y las madres no pueden pasar olímpicamente de esta responsabilidad, ni podrán acogerse a ritos, costumbres o preceptos religiosos para saltarse estas normas básicas de educación y convivencia. Si no cumplen con ella, ahí debe aparecer el Estado como garante de los derechos del niño. El profesor debe ser un complemento de la formación que se recibe en casa, no el responsable máximo de la educación del niño o del joven.

Las personas que pretendan reformar las leyes educativas deberán acreditar una experiencia docente. Así de rotundo y así de claro. No se puede dejar la educación en manos de teóricos que no tienen ni idea de lo que ocurre en las aulas. La educación no puede quedarse en el recinto cerrado y corporativista del profesorado, pero los que cambien sus fundamentos deberán haber ejercido la docencia en las aulas aunque luego se dediquen a otros menesteres. Contarán con el asesoramiento de profesionales en otros campos y con la aprobación de la sociedad, pero de momento, y hasta que se arregle la situación actual, la experiencia debería ser más que un grado: una condición sine qua non.

La sociedad no puede destruir el trabajo de la escuela. La misma sociedad que le exige al profesorado la educación de las generaciones más jóvenes no puede destruir esa labor. Cuesta mucho trabajo inculcar el valor del esfuerzo y el hábito de la disciplina. Por eso es inadmisible que se eleve a la categoría de modelo social al primer niñato que aparece en un programa de televisión. Los políticos deberían hacerse menos fotos con esos triunfadores de la nada y acercarse más por los colegios e institutos para reforzar la labor del profesorado. La tribu no puede educar a sus cachorros en unos valores que contradigan lo que se enseña en las escuelas.

La educación es un arte, no una tarea burocrática. La burocracia le ha ganado el terreno al arte de educar. Un colegio no puede ser una oficina donde tengan prioridad los papeles que hay que rellenar para satisfacer el ansia burocrática de la Administración. Enseñar es un arte, una técnica, una ocupación que requiere la dedicación exclusiva del docente. Esto no tiene nada que ver con la cuadrícula que gastan los burócratas que pretenden dirigirla desde la lejanía de sus despachos y sus observatorios. El maestro es un artista de lo suyo, un técnico que sabe, por experiencia propia, que ninguna programación es capaz de prever ni de prevenir lo que luego sucederá en el aula.

Hoy empieza todo. La educación es como el mar: nunca descansa, nunca se queda quieta ni cruzada de brazos. Siempre hay una nueva generación de niños, de adolescentes, de jóvenes que se enfrentan por primera vez con las primeras letras, con la primera operación matemática, con el primer hecho histórico, con el primer descubrimiento científico. . . Lo que se ha hecho hasta hoy no sirve absolutamente para nada si no se empieza de nuevo con los que toman el relevo a los que dejaron las aulas para poner en práctica lo aprendido y lo vivido en la escuela. Aquí tocamos el secreto a voces de la educación, la fascinante maravilla de su continuo renacer. Por eso deberíamos guardar en la memoria, fuente del verdadero conocimiento humano que hay que ejercitar desde que se nace al mundo del conocimiento, una frase que resume el optimismo que proyecta la educación hacia el futuro: la educación no termina nunca porque hoy empieza todo.

Objetores del cole

Ségún el artículo que se muestra en el archivo, ya en el año 95 se cifraban en 700.000 los casos de familias que se oponían a la escolarización de sus hijos/as según los más diversos criterios y justificaciones. En general, los padres y madrs objetores/as son psicopedagogos, maestros/as,… y personas que trabajando en casa o fuera de ella no consideran a la escuela como el mejor modelo educativo posible.

Vuelvo a esta antigua entrada para enlazar algunas referencias, un consideración sobre la proximidad o no de su legalización y un post de xarxatic en el que reabre el debate a partir de haber escuchado debatir sobre el tema en dos programas de radio. No estoy de acuerdo con él, pero me parece justo traerlo aquí para aumentar la información sobre la escolarización en casa. Me sitúo más cerca de algunos comentarios que recibe el artículo que del propio artículo.

 

Y vuelvo de nuevo, hoy, 29 de diciembre de 2012 para colgar este enlace a la biografía de Tomas Alba Edison. Merece la pena leer detenidamente.