¡Mandatareas!

 

mandatareas

Me decía un amigo y compañero hace no mucho que nos habíamos convertido en unos mandatareas, y desde entonces no paro de darle vueltas a la cosa. Es verdad, muchos de nosotros, (disculpen la generalización) hablo de infantil, primaria y secundaria, no está trabajando dentro de un orden o una programación que defina criterios de evaluación ni objetivos, ni lo más importante, una secuencia de trabajo preestablecida. Estamos repasando y volviendo a repasar, tal y como se nos ha sugerido en las “penúltimas” instrucciones recibidas de nuestra Consejería de Educación y Deporte, y hace tiempo que repasar sobrepasó los recursos del libro de texto, que se ha demostrado muy poco útil en este periodo de confinamiento, lo que ha hecho que hasta el más acérrimo defensor de seguir el manual, haya tenido que buscar en otros repositorios.

Creo que es evidente que aunque existen versiones digitales de los libros, se han quedado cortas y la mayoría de la gente está ahora buscando otras propuestas en la red. Nos hemos vuelto buscadores de fichas, hemos buceado en la infinidad de recursos (pdf, presentaciones, vídeos…)  que existen para poder abastecer a nuestro alumnado de material, con el que poder garantizar el trabajo dentro de lo que siempre se ha considerado trabajo de clase, que además es el que demanda un gran número de familias. Nunca actiludis ni orientaciónandujar han tenido tantas visitas, ni los bancos de recursos que se hicieron hace ya unos años, han tenido un protagonismo tan intenso como lo tienen ahora, incluso algunas webs han abierto de nuevo por la demanda existente y muchos se están lanzando a generar nuevas actividades en multitud de plataformas,  herramientas de autor y generadores que se han hecho más presentes que nunca. Estamos “redescubriendo” la escuela TIC 2.0 de hace más de una década. Por cierto, qué bien nos hubiera ido si las administraciones hubieran mantenido aquella propuesta y la hubieran enriquecido. No estaríamos ahora donde estamos, echando en falta una guía en cuanto a la competencia digital de docentes y alumnado y no habría sitio para la escasez de máquinas con las que acceder a estos recursos por parte del alumnado.

Algunos centros teletrabajan con plataformas para poder tener contacto con sus alumnos, otros, tienen al profesorado haciendo la guerra por su cuenta ya que la coordinación intranivel y ya no digamos interciclos, es inexistente,  y unos pocos han desarrollado blogs de aula, webs y métodos más o menos fiables para hacer llegar estas tareas a todos. Siempre, casi siempre, esto se hace bajo la idea de seguir un esquema tradicional de trabajo que consiste en mandar tareas, normalmente en papel, para que nos las devuelvan de alguna forma y corregirlas posteriormente para poder tener evidencias del trabajo y así poder evaluar el tercer trimestre.

Entiendo que tampoco es el momento de innovar, pretender hacer algo distinto a lo que se venía haciendo en clase en un momento de desasosiego tan grande,  hubiera sido otro error en el caos inicial que sobrevino tras el principio del confinamiento. Compañeros y compañeras docentes han intentado hacer la revolución didáctica aprovechando el momento, sin pensar en la formación del alumnado en la realización de tareas ni de las familias que han soportado un peso excesivo entre limitaciones de materiales,  las necesidades de impresión, compartir horarios de trabajo y deberes escolares…

Existe también una minoría de docentes, tocados con la varita divina y elegidos como modelos a seguir, que apuestan por cosas como lo de que nuestros alumnos necesitan una llamada y no tareas, y ocurrencias por el estilo. Anda que si después de dos meses de confinamiento lo que haces es llamar a tus alumnos… ¡Vaya crack!

¡No mandes fichas!, ¡no enlaces un JClic!, no seas antiguo. (Ahora se usa genially, que es más interactivo…)

De verdad que me gustaría ver el resultado de estos avanzados a su tiempo que nunca mandan tareas tradicionales porque eso es de maestro “carca” y ya no estamos en el siglo XIX. ¿Esta gente no trabaja los problemas? ¿No hace comprensión lectora? y lo más importante, ¿no lo hace de manera sistemática?

Bueno, a lo que iba… que tampoco podemos caer en eso. Que ni lo uno ni lo otro. Creo que deberíamos trazar un plan de trabajo y si acudimos a un video de las fracciones es porque tenemos claro que ese vídeo va a ayudar a nuestro alumnado a resolver situaciones que implican el uso de fracciones. Es decir, no se trata de que enviemos a nuestros chicos una ficha sobre sinónimos y antónimos hoy y mañana lo hagamos sobre los gentilicios, se trata de que lo que enviemos, tenga sentido en un entorno y sea parte de una tarea planificada que nos lleve a un producto final que podamos evaluar. El trabajo en bloques de contenidos debe tener un fin.

Tenemos que dejar de ir como pollos sin cabeza, yo el primero, tenemos que avanzar en la educación digital y proponer unidades didácticas que necesiten de la tecnología, tenemos que dar el salto y plantear el uso de las aplicaciones cuando verdaderamente sean necesarias. No intentemos rellenar el tiempo de nuestro alumnado con cuadernillos y cuadernillos de actividades que tienen poco de motivador y nada de competencial ni tampoco atiborrarles de apps ni recursos online aislados que por desgracia, y según me cuentan y se percibe, es lo que estamos haciendo.

Cuando todo pase, si es que pasa algún día, deberíamos estar en disposición de poder seguir secuencias didácticas con un fuerte componente en el uso de la tecnología, como es propio del tiempo en que vivimos, que puedan desarrollarse tanto a nivel presencial como a distancia (es lo que nos viene) y estar preparados para poder dar la atención necesaria de manera individualizada siguiendo los principios del DUA. Los centros deberían contar con recursos para los que lo necesiten y salvar el obstáculo de la brecha digital. Los docentes deberíamos tener claros unos criterios de evaluación personalizada en base a productos y tareas competenciales, favoreciendo la inclusión y la atención a la diversidad, pero visto el ritmo de trabajo actual y lo que estamos haciendo, me temo que no será así, tampoco esta vez.

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Imagen de cabecera cedida por la autora. Ver uso y licencia.

París. Julio 2018

Funciona muy bien el metro como transporte rápido y económico pero los hoteles son muy, muy, muy malos, unido al maltrato al turista, las aglomeraciones, bastante descuido en el ambiente de zonas emblemáticas por no decir que estaba sucio y todo carísimo. Los franceses tampoco ayudan. En idiomas mal, una ciudad que vive del turismo debería estar mejor preparada y además no intentan hacerse comprender. Historia de una visita obligada a una ciudad bella que podría titularse “Cómo matar a la gallina de los huevos de oro”.

Valoras mucho más lo que tienes en casa cuando sales al exterior y te das cuenta de lo que hay por ahí. Eso si, coincidimos con algún partido de la selección francesa en el mundial de Rusia2018 y observamos con envidia cómo todo el país, en terrazas, pantallas al aire libre y bares, se unía para cantar su himno, orgullosos de su bandera y de su historia.

 

Fachadas en Madrid.

El centro de Madrid tiene muchos encantos. Siempre encuentras cosas nuevas que no habías visto anteriormente. Uno de esos encantos es su arquitectura y el conjunto de fachadas. Especialmente atractivos son algunos de los edificios del Paseo de la Castellana y de Gran Vía. Aquí algunas de las fotografías que hicimos en nuestra última escapada en un fin de semana lluvioso de comienzos del mes de marzo.

 

Recomendación: The Geographic Club, frente a Nuevo Teatro Alcalá, para tomar una copa en un ambiente “diferente”

Warner Madrid

Hemos vuelto a ir. Esta vez nos hemos alojado en el TRYP Los Ángeles de Getafe , un buen hotel para familias numerosas que ofrece habitaciones amplias y cómodas. La posibilidad de aparcar el coche justo bajo la habitación y el acceso a las mismas es muy bueno.  Subimos y bajamos por Córdoba en vez de por Extremadura. Unas seis horas en cada trayecto.

Muchísima gente, el parque lleno y bastante gente en la zona infantil, había, sobretodo, familias con dos o tres pequeños, nada que ver con los grupos de colegios de otras fechas a finales de curso. Un buen día. Cada uno pudo montarse en la atracción que quiso aunque tuviese que esperar un ratito en cada cola.  Los adolescentes del grupo soltaron adrenalina con la caída libre y las montañas rusas y el resto disfrutamos de la cara del peque. Hice algunas fotos esperando el desfile al caer la noche.

 

Lo que no te puedes perder, sin duda, el espectáculo de la loca academia de policía.

Más…

 

El Toti

Fernando era mi cuñado. Fernandillo, el Toti, murió de un ataque al corazón el 25 de julio, día de Santiago y su día libre, en su casa de El Puerto de Santa María tras ser tratado por los servicios de urgencias que acudieron a socorrerlo. Fernando era taxista. Un enamorado de todo lo gaditano, aficionado al fútbol, socio del Cádiz. Disfrutaba con las cosas sencillas, con la familia, con una buena mesa y con un rato de conversación. No fumaba ni bebía. Tenía 55 años.

Cuando llegamos a su casa ya todo había pasado prácticamente y los servicios de urgencia habían hecho lo que pudieron por salvar la vida de Fernando. Un trabajo excepcional y rápido, apenas tardaron cinco o diez minutos en llegar desde el aviso.

El problema comenzaba en ese momento, cuando este equipo médico se marcha del domicilio sin dejar un certificado de defunción firmado para que los servicios funerarios pudieran trasladar el cuerpo hacia el tanatorio de Cádiz. Los empleados del servicio funerario comienzan una peregrinación por los centros médicos de El Puerto en busca de un médico (en principio su doctora de cabecera, que ha terminado su jornada laboral y ya no está en el centro de salud correspondiente) que firme este certificado y se encuentran siempre con la misma respuesta, quien tiene que firmar es el último doctor o doctora que ha visto al fallecido, algo desde mi punto de vista, lógico. Nadie asume la responsabilidad de la firma aun conociendo el caso.

El equipo médico que atendió a Fernando es un equipo que se dedica, fundamentalmente, al traslado de pacientes y en ese momento se encuentra a más de 80 kilómetros, en Algeciras, realizando un transporte y se calcula que volverán en unas cuatro horas. Mientras tanto, mi cuñado en el suelo, con una toalla encima esperando una firma.

Ante la situación que se nos presenta, más de siete horas esperando, decido acudir a la sede donde se supone que debe volver la ambulancia después del traslado y llamar al 061 para pedir explicaciones. Me atienden y me dicen que el equipo médico que atendió a mi cuñado es un equipo al que se tuvo que acudir de manera “alternativa” ya que todas las ambulancias del 061 estaban ocupadas en el momento del aviso (lo que es una muestra evidente de la escasez de medios)  y que al no dedicarse a este tipo de urgencias de manera habitual, palabras del coordinador del caso del 061, no llevan el documento para expedir el certificado. Si, eso mismo, así como lo oyen.

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Una vez que llegan a sede, y sorprendidos por nuestra presencia allí, la doctora firma el certificado gracias a que las personas del servicio funerario disponen de algunos impresos y no sin antes comentarnos que es un favor que están haciendo ya que según ellos, no es su obligación hacerlo. Tras más de ocho horas en el suelo, los servicios funerarios pueden por fin hacerse cargo del cuerpo y dar curso a todo el proceso posterior.

Como diría Fernando, !Esto es Cádiz!

Y así todo.

 

Posdata:

La historia podría ser la base de una película de Almodovar. Ahí lo dejo.

Redescubrir Praga.

Hace mas de veinte años que tuvimos la oportunidad de visitar la capital de la República Checa. Entonces la protagonista fue la nieve y la baja temperatura. Esta vez, con un clima más adecuado para poder pasearla, la hemos conocido mejor, redescubriendo lugares y asombrándonos con su evolución. La ciudad mantiene un encanto especial y es imposible hacer una relación de espacios, monumentos, edificios y lugares en los que fijarse sin dejarse algo. Praga está construida en torno al río Moldava, que la divide en dos, lo que hace que sea una ciudad donde los puentes tienen un protagonismo evidente. El más conocido, el puente de Carlos, donde se concentra el turista, lugar de reunión y de encuentro de músicos, artistas, visitantes…

En Praga conviven elementos de su historia con elementos de vanguardia. Es un contraste continuo entre sus torres más emblemáticas y las esculturas más provocativas.

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Una visita que no debes perderte es la que te llevará a descubrir la ciudad de Karlovy Vary, una ciudad negocio a base de un balneario que ofrece curas para todo tipo de dolencias, cremas de belleza, licores, obleas… y donde la gente bebe de sus aguas termales de las numerosas fuentes. Es una ciudad que recibe a muchísimo turista/paciente ruso, lo que ha hecho que su pequeño aeropuerto mantenga una línea directa con vuelos a Moscú.

Es una ciudad dividida en dos, por una parte la ciudad balnerio, construida en torno al cuidado de pacientes de toda Europa, y por otra, la ciudad industrial, donde residen los locales, más de 55.000.

La pega: Praga se está convirtiendo en un parque temático con la ciudad de Praga como fondo. En algunos momentos da la sensación (por las calles del centro) que te vas a encontrar con los personajes Disney para hacerte una foto. Llega un momento en que no puede gestionar toda la avalancha de basura que genera y eso estropea su encanto.

La solución: huir de las masas, escaparte a los inmensos parques y jardines donde el residente pasea y disfruta de fuentes, de verdes llanos, de árboles inmensos y de iglesias y torres alucinantes.

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Fotos: Sara García Mera. 

Más info:

Viaje a Cantabria.

Viaje realizado con mascotas, julio 2017.

Recomendable, muy recomendable por sus paisajes, por la amabilidad de la gente, por los edificios y monumentos, por el clima…

Hemos disfrutado de un viaje por diferentes lugares de España. Tengo que decir que me ha sorprendido gratamente la ausencia de complejos de las ciudades y pueblos castellanos y cántabros con la omnipresente bandera constitucional en todos los lugares emblemáticos de cada zona así como en viviendas particulares. Es un placer reencontrarse con la normalidad.

Un viaje encantador por la cantidad de rincones preciosos como Mérida, donde solemos hacer una parada siempre que circulamos por la Autovía de la Plata, la impresionante Salamanca, paseo indispensable por una de las ciudades más bellas del mundo, la preciosa Santillana del Mar, la zona de Reinosa, (venimos bien cargados de pantortillas y sobaos pasiegos), el complejo puente romano, donde nos hemos alojado,  la estación de esquí de Alto Campoo, el nacimiento del Río Ebro,  una maravilla, y la mismísima Santander, que nos ha recordado bastante a Cádiz, una ciudad que mira a su bahía y al Cantábrico.

En Santander no te puedes perder muchas cosas, pero si vas con perros, como era nuestro caso, un paseo por la pequeña península donde se sitúa el Palacio de la Magdalena es una decisión perfecta. Puedes llevar bocadillos y bebidas y pasar un día magnífico tanto en los jardines abiertos al público como en sus diminutas playas. La chavalería se junta para saltar del espigón del embarcadero y las vistas, al norte, son espectaculares.

Aprovechamos la vuelta para comer en  Segovia, tras la parada forzosa en Cuellar (la ciudad donde se dieron los primeros encierros de España) por un problema en los neumáticos.  La bajada con la ciudad al frente es impactante, el Alcazar, la Catedral  y el conjunto arquitectónico te llaman la atención y claro, siendo gaditanos, tapeamos el la cervecería 100 montaditos, junto al famosísimo y poco explotado acueducto romano. Pienso que si Segovia estuviese en Italia sería la cuidad más visitada del mundo, nos vendemos poco y mal. Tras la comida bajamos a Ávila y enfilamos las carreteras nacionales que nos llevan de nuevo a la Autovía de la Plata. Un trayecto muy largo, pero lleno de maravillas a cada paso.

 

En el debe, la imposibilidad de visitar ciudades como Plasencia, Cáceres, detenernos en pueblecitos como Piedrahita, hubiéramos necesitado cien días más de viaje. España es impresionante.

Otra cosita, poder circular por autovías de toda España, de punta a punta y que seamos los gaditanos los que tenemos que pagar peaje por salir de nuestra provincia vía Sevilla, gracias al jugoso negocio que representa para unos pocos, es algo que no puede mantenerse ni un solo día más.

Fotos: Sara García Mera. 

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