Más de lo mismo.

Primera reunión (y creo que será la última) con la tutora de mi hija que cursa 2º de Bachillerato en un grupo con casi cuarenta alumnos y en unas condiciones bastante malas por sonoridad, espacio… La desgana con que nos habla es cuanto menos, llamativa. Insiste en que están desbordados y que ya trabajan el máximo  tiempo establecido.  Ante la pregunta de si se pueden o no hacer desdobles, nos responde que no tienen recursos para eso y que ya hacen todo lo que pueden. La reunión de tutoría de principios de curso de mi segunda hija, esta vez en tercero de ESO, todavía no se ha celebrado.

En cualquier caso, entrego mis hijas a dos centros cada día de los que desconozco a los profesionales que pasan con ellas muchas horas a la semana y que influirán, irremediablemente, en su futuro. Creo que las familias no nos merecemos esto.

La mayor me avisa de que hay asignaturas, ya a estas alturas, que se han convertido en un verdadero cachondeo y que es prácticamente imposible dar clase. Y la selectividad en unos meses.

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Resolución de conflictos en el aula.

 

Uno de los temas que más preocupan al profesorado en general de los niveles básicos de enseñanza (primaria y secundaria) es la cantidad de conflictos y problemas de conducta que se suelen generar en las dinámicas de clase por muy diferentes motivos. Poder dar clase con normalidad se ha convertido hoy en día, en una tarea muy complicada en ciertas situaciones y centros, sobretodo de enseñanza secundaria.

Por este motivo, los profesionales acudimos a los servicios de apoyo y a la formación personal para poder tener suficientes argumentos y propuestas que nos posibiliten responder a estas interferencias. El problema se agudiza cuando los encargados de darnos estas ayudas dan respuestas disparatadas y completamente irrealizables en la mayoría de los centros educativos…

A veces se nos aconseja que se premie, mediante un sistema de contrato personal con el alumnado, por la realización de determinadas tareas  que el grupo (la mayoría) realiza naturalmente. Esta, entre otras, es una de las técnicas que se nos ofrecen como solución. Sobran los comentarios. Cualquiera que se haya asomado a una clase es capaz de dar al menos cinco razones de lo inviable de esta respuesta, no solo porque es una discriminación positiva, sino porque estamos midiendo con doble rasero y eso provoca la reacción del resto. Esto no hace más que profundizar en el síndrome del payaso de cumpleaños, que premia siempre al más porculero escogiéndole para ser protagonista, mientras que el niño o la niña que se porta bien se queda sin caramelos.

Analicemos nuestras didácticas y los comportamientos de las familias y encontraremos algunas respuestas.

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Queja de un padre preocupado por la educación de sus hijas.

Hace algún tiempo que vengo dándole vueltas a la idea de publicar en este blog una carta que envié al Consejo Escolar del instituto donde mi hija estudiaba el primer curso de Educación Secundaria y en la que me limitaba a pedir información acerca de algunos hechos que según habían llegado hasta mí, me preocupaban doblemente, primero porque como digo, mi hija pertenecía a ese grupo, pero especialmente  por haber sido docente en el colegio de primaria de la localidad, del grupo de alumnos y alumnas que ahora estaban ya en la siguiente etapa educativa de nuestro sistema.

Finalmente me he decidido por hacerlo, ya que nunca he tenido ninguna mala intención ni un interés especial en acusar a nadie de nada en concreto, únicamente, repito, el interés que como padre debo tener, (no podría ser de otra forma) en el entorno donde se desenvuelven nuestros hijos e hijas y en la educación que reciben, ya que al fin y al cabo, es eso a lo que nos hemos comprometido cuando hemos decidido ser padres,… ¿no?

Por otra parte, mis relaciones, hasta que mi hija entró en el centro al que me refiero, con los docentes ha sido muy fluida y agradable. Hay que considerar que estamos hablando de un pueblo de medianas dimensiones en las que todos nos conocemos e incluso las hijas e hijos de estos compañeros/as de secundaria se escolarizan en el colegio donde yo ejercía como maestro. Además, mi vinculación con el centro en el equipo directivo hacía también que las reuniones para desarrollar los programas de tránsito y otras actividades comunes fueran corrientes y habituales por lo que como es evidente, no existía ninguna mala idea cuando entregué esta carta tanto al director del IES como a los representantes de los padres y madres del alumnado en el mismo Consejo Escolar.

Espero que esta publicación contribuya a que se disuelvan algunos rumores sobre su contenido y malas interpretaciones que todavía hoy siguen presentes en la vida de la localidad por los comentarios que me siguen haciendo los vecinos y amigos que allí dejé.

La carta fue la siguiente:

(Están eliminadas las alusiones personales y nombres de alumnos, compañeros,… ya que no considero que eso altere en nada el contenido de la misma)

 
Estimados docentes y miembros del Consejo Escolar del ___________________:
 
Mi nombre es Benito García Peinado, soy maestro en el Colegio ____________ de esta localidad, y he desarrollado funciones de equipo directivo durante algunos cursos, por lo que la relación personal y laboral con el ___________ ha sido estrecha en los últimos años, colaborando fundamentalmente en los programas de tránsito de alumnos y alumnas de sexto curso de E. Primaria hacia la Educación Secundaria.
 
Desde este curso escolar, además, mi relación con el IES viene dada por ser padre de alumna de primer curso de Educación Secundaria Obligatoria y es en este aspecto, en el que me gustaría ser considerado en este Consejo Escolar.
 
 
El motivo de esta carta es el siguiente:
 
Me gustaría conocer la postura que este Consejo Escolar tiene frente a una serie de hechos que vienen ocurriendo desde principios de curso en el centro educativo, que me preocupan como docente y padre, y que paso a detallar brevemente en este escrito con la convicción de que tras su discusión interna, se tomarán las medidas que este órgano de gobierno considere oportunas.
 
En primer lugar creo que es necesario aclarar que posiblemente cualquiera de las críticas que se vierten no son exclusivas de este instituto y es algo seguro que muchos padres y madres de mi propio centro podrían hacer escritos parecidos a este, pero eso lo dejo para los directamente implicados,… creo que es una obligación personal como usuarios del Sistema Educativo solicitar información y expresar aquello con lo que no estamos de acuerdo o nos parece poco ético, profesional… o simplemente no adecuado en la difícil tarea de educar a nuestros hijos e hijas.
 
No pretendo hacerme defensor de ninguna causa social ni nada parecido y mi única motivación es la de interesarme por la educación de mis hijas, desde la perspectiva de un padre inquieto y preocupado por este tema tan fundamental en nuestras vidas. Evidentemente, ellas quedan al margen de mis opiniones particulares y estoy convencido de que así se considerará por todas las personas que tengan acceso a este escrito.
 
Intentaré hacer una lista de los hechos de la forma más breve, cercana y directa posible, ya que estoy seguro de que estamos al tanto de los sucesos que se describen y que deseamos lo mejor para los alumnos y alumnas.
 
A principios de curso me impresionó ver cómo las clases de primer curso comenzaban con normalidad dos días después de que se iniciara el calendario escolar oficial de la provincia, que se marcaba como el día 15 de septiembre, hecho que manifesté públicamente en la primera y única sesión de tutoría (oficial) que he mantenido con el tutor de mi hija. La respuesta ofrecida, por el docente y por el Equipo Directivo del centro está relacionada con evitar novatadas a los alumnos y alumnas de primer curso,… (esto daría para hacer un comentario más extenso, pero no quiero alargarme demasiado)
 
También en esta reunión expresé lo que ya había manifestado de manera personal a ciertos padres y madres del grupo y al mismo tutor; que no me parecía bien que por ser un profesional excelente, se le hubiera cargado con una cantidad “excesiva” de alumnos y alumnas que pudiéramos considerar conflictivos en el aula y que habíamos “marcado” en las reuniones de tránsito de manera previa.
 
Hago aquí un inciso para comentar que los compañeros y compañeras de tercer ciclo de mi centro (y creo conocer que los del otro centro de primaria también) se han pasado gran parte del tercer trimestre del curso anterior pensando y repensando, elaborando informes y discutiendo en sesiones de trabajo, por supuesto, en muchas tardes de prolongación de su jornada laboral, estos aspectos. Podría pensarse que este esfuerzo no ha tenido sentido dada la poca repercusión que nuestras aportaciones han tenido en la organización de grupos, por lo que seguir haciendo programas de tránsito en las mismas condiciones no tiene, desde mi punto de vista, el menor sentido.
 
Los criterios de asignación del alumnado a los grupos en los que actualmente se encuentran no se han explicado desde mi modesto entender, a padres, madres y docentes.
 
En la mencionada reunión de presentación, nos recibió el tutor de mi hija, un reconocido profesional de la docencia en la localidad y una persona cercana, afable y que desde el punto de vista de padres y madres con los que he mantenido conversaciones acerca de la marcha de nuestros hijos e hijas, es un buen docente. Lástima que no pueda decir lo mismo del resto de profesionales que trabajan con nuestros hijos ya que ninguno de ellos tuvo la idea de presentarse en esa “reunión de presentación” del curso. Seguramente estarían muy ocupados en otros asuntos de más importancia que conocer a los padres y madres de los alumnos y alumnas con los que ya estaban trabajando desde el día 17 de septiembre.
 
Por este motivo todavía no conocemos a las personas que imparten clases de música, inglés y otras especialidades, aunque eso si, conocemos sus criterios organizativos, pedagógicos y de evaluación por una fotocopia que nos han hecho firmar ya entrado el curso en algunas especialidades.
 
Da que pensar,… ¿no?
 
Esto me sirve para conectar con otro asunto que todavía no logro entender y es la negativa del centro a entregar los controles y exámenes que hacen nuestros hijos e hijas de manera ordinaria, por lo que hay que establecer una cita, (siempre solicitada por nuestra parte, no por la del tutor o profesorado de otras materias) para que podamos conocer la marcha escolar de los mismos.
 
Hecho esto, solicitar una cita,… (me presento personalmente en el centro para hacerlo y puedo constatar como la puntualidad no es un punto fuerte del IES) se me da hora para una entrevista en horario de mañana, a lo que evidentemente no puedo acceder por encontrarme trabajando a esa misma hora y le ruego al profesor tutor de mi hija que me de cita para una tarde más adelante o incluso en horario matinal pero antes de iniciar mi jornada laboral, mostrándome dispuesto a colaborar en este asunto en la medida de mis posibilidades.
 
Esta entrevista se posterga por diferentes causas como la programación de una excursión con el alumnado, la recopilación de información por parte de otros profesores y profesoras de mi hija y dada la inmediatez de la entrega de notas y de la cercanía ofrecida por el tutor parándose a charlar conmigo en multitud de ocasiones en diferentes lugares.
 
Pensaba en la sesión de entrega de notas como un lugar idóneo para hacer constar en público mi preocupación por ciertos hechos que se han desarrollado en el IES durante este trimestre, y que pienso que debemos discutir como padres y madres en grupo como son:
  • La desorganización y caos que se provoca en los cambios de clase, con cambios que superan los diez y quince minutos entre clase y clase. La imposibilidad de impartir clases con normalidad en muchas de las asignaturas dados los problemas de comportamiento del alumnado de manera constante. El derecho de unos a la educación (obligatoriedad de estar en el sistema educativo) no está por encima del derecho de otros a recibir esta educación (una de calidad y adecuada al nivel que todos deseamos)
    • Estoy seguro que conocemos que la responsabilidad de lo que ocurra en estos cambios es del profesorado y también estoy seguro de que sabemos que en el centro no está permitido fumar y que hacemos lo posible por evitar que esto suceda…
  • La entrega de controles y exámenes (mejor dicho, la negativa a su entrega) a las familias del alumnado para estar informados del proceso educativo con mayor continuidad.
  • La problemática dada respecto a la compra “solicitada” por parte de las especialidades de inglés y francés de ciertos libros a mediados de trimestre por valor de 15 euros sin carta explicativa ni información al respecto.
  • La casi inexistente implicación del profesorado en la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación y la escasa formación del mismo respecto a este eje de la programación didáctica, ya que es una de las ocho competencias básicas y en las que el alumnado de esta localidad está muy preparado.
    • Educar en las TIC como sabemos, no es una opción, es una obligación y en este sentido se han organizado numerosos cursos de formación, jornadas, congresos, formación en centros,… por los centros de profesores en los años anteriores que invalidan la supuesta negativa por necesidad de formación en este sentido. No es necesario recordar que la formación personal es un requisito imprescindible de todos los docentes.
    • La escasa utilización de recursos TIC, auditivos y visuales en materias como idiomas es un ejemplo de esta formación, hecho que me parece especialmente grave en una localidad que se ha implicado tanto en este aspecto y que es referente a nivel andaluz en dicho trabajo.
  • La casi inexistencia de tareas y deberes que los alumnos y alumnas de primer curso llevan para casa (no puedo entender que el alumnado de primaria por lo general, tenga mayor número de deberes que los estudiantes de primero de ESO) y otros asuntos relativos a la marcha de la clase como el nivel de competencia del alumnado, la atención a la diversidad, los desdobles y agrupamientos,…
    • Asuntos que como miembros del Consejo Escolar ya conocen, y en los que estoy seguro que se han tomado medidas al respecto pero que deben seguir preocupándonos y sobre los que no debemos bajar la guardia. 
Tristemente no he podido hacerlo como pensaba, ya que la entrega de notas se ha hecho en horario de mañana, (no insistiré en lo contraria a la ley de esta medida) ya que para ello además, se ha dado el agravante de que se han anulado parte de las clases del día 23 de diciembre.
 
Supongo que se habrá aprobado previamente por el Consejo Escolar, como es lógico, e informado a la Delegación Provincial de esta medida, ya que un centro no puede establecer los horarios de manera unilateral sin informar a los padres y madres como bien es sabido por toda la comunidad, aunque desde mi ignorancia, entiendo que esto se hace para evitar a los docentes ir una tarde al centro de trabajo, (creo que el horario establecido implica la asistencia de al menos una tarde al centro cada semana) y por eso, se eliminan las clases,… curioso, es la misma medida que se tomó al principio del curso.
 
La sensación que me queda, la que veo en el pueblo, la que me cuentan los padres y madres de alumnos, la que se percibe en el ambiente por los propios docentes, (algunos incluso de la misma etapa educativa) es, que quizás todos los males del Sistema Educativo se puedan solucionar de la misma manera, no asistiendo a clases, aunque la idea que transmitimos a la sociedad es la idea de que nuestro compromiso con nuestros hijos e hijas y cumplimiento de nuestro deber siempre están supeditados al bienestar inmediato de un día, diez minutos, una sesión sin clases… y que el esfuerzo que intentamos pedirles a ellos no tiene un reflejo en nuestro quehacer diario.
 
Es habitual escuchar expresiones como; “los del instituto van por otro lado”, “esos si que saben…”, “ellos no van por las tardes…”, “ellos no van a cursos”, “ellos no hablan con las familias…” y tantas otras que son, estoy totalmente seguro, falsas, pero que hacen daño a la docencia.
 
Quizás a todos y cada uno de nosotros y nosotras, si esto llegase a transmitirse desde nuestro centro, nos daría vergüenza pertenecer a un colectivo que antepone su bien personal y particular inmediato (…pan para hoy y hambre para mañana) al objetivo para el que trabaja y podría pensar que un poco más de formalidad en nuestras decisiones pudieran solventar, entre otras muchas medidas legales, jurídicas, curriculares, organizativas,… algunos conceptos sociales totalmente erróneos, como es la escasa valoración de la profesión docente.
Agradezco la atención y espero noticias de sus decisiones al respecto.
 
 
27 de Diciembre de 2010.
Benito García Peinado.

Carta abierta a los padres y madres del Consejo Escolar.

31 de agosto de 2011.

Estimados representantes de los padres y las madres del alumnado en el Consejo Escolar del IES Carlos III, de Prado del Rey, (Cádiz) ;

Esta es una carta de agradecimiento por la disposición al diálogo y trabajo que siempre han mostrado con todos y cada uno de los familiares de los alumnos y alumnas del centro y por la realización de esa tarea en la sombra que es trabajar por todos, aportando cantidad de horas y  de reuniones para procurar que el centro mejore día a día.

Este trabajo implica multitud de sesiones de Consejo Escolar, charlas informativas con las familias del alumnado,  preparación de fiestas, convivencias…  y participación en cantidad de actividades que celebra el centro como todos hemos podido constatar durante este curso pasado.

Seguro que uno de los objetivos de su actividad es aportar un granito de arena para hacer que cada vez más, las familias del alumnado se impliquen en la educación de sus hijos e hijas y se interesen por los asuntos del centro, de forma que todos mejoremos en lo que nos concierne, el rendimiento de nuestra comunidad y por tanto, la calidad de nuestro sistema educativo.

Comprendo que todas estas actividades hayan estado en el primer puesto de sus ocupaciones y por tanto no pudieran durante todo el curso, dar respuesta a la petición de información que una de las familias de una alumna ha hecho al Consejo Escolar,  sobre algunos de los hechos que pudieran haber ocurrido  durante el año escolar y el desarrollo de las clases de primer curso de secundaria, como son (nombro algunos de ellos e incorporo otros de manera más evidente ya que  son tantas las cuestiones que me preocupan que no se ponerles orden…)  el uso inadecuado de los servicios, los cambios de clase, (según tengo entendido en algunas ocasiones el tiempo que ha pasado entre clase y clase ha sido de más de quince minutos…)  las ausencias del profesorado, la increible circunstancia de que cuando un profesor o profesora ha sustituido una clase (repito, de primero de secundaria) se ha negado a dar lo que se tenía programado por no ser  un experto/a en la materia, la agrupación de un número importante de alumnado conflictivo en un aula, los problemas curriculares y de comportamiento dados, la supresión de horas de clase con la excusa de la entrega de notas en días lectivos  y otras circunstancias que sin duda, para ustedes, han estado en un segundo plano frente a la urgente necesidad de realizar un desayuno andaluz, una excursión de final de curso u otras actividades más importantes para la vida del centro.

Agradeciendo su esfuerzo por dar respuesta a esta petición de información, de la que estoy seguro, el director del centro ha procurado siempre que se hiciera lo antes posible, de acuerdo con las aportaciones del resto de personas que componen este Consejo Escolar, se despide este padre de alumna, aprovechando para desearles una feliz entrada de curso y una fructífera colaboración en los siguientes años con el IES, en favor de la participación de padres y madres en la vida del centro.

Benito García Peinado.